La información muestra que desde el mes de febrero está ocurriendo un rápido calentamiento de las aguas superficiales, situación típica del evento denominado "El Niño", lo que provocaría un incremento de las precipitaciones para nuestro país.
Fuente: Patricio Aceituno, Investigador Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile
El evento La Niña, que comenzó a desarrollarse durante el otoño del año 2007, alcanzó su máxima intensidad durante enero y principio de febrero de 2008, con anomalías negativas de la temperatura superficial del mar (TSM) y con un significativo déficit de precipitación.
Sin embargo, la evolución del evento está mostrando rasgos poco frecuentes: "Ha ocurrido una transición relativamente rápida entre una condición anormalmente fría, que persistió hasta noviembre pasado, a una condición anormalmente cálida, a partir de febrero de este año, lo que ha condicionado el desarrollo de lluvias intensas y aluviones en la costa norte de Perú, configurando un cuadro local típico de un evento El Niño".
Durante esta transición, las aguas superficiales permanecieron anormalmente frías y los vientos alisios anormalmente intensos en el Pacífico ecuatorial central, lo que es típico de un evento La Niña. Sin embargo, desde mediados de febrero la anomalía térmica negativa en la TSM se está debilitando, particularmente en la región Niño 3, donde evolucionó de -1.6ºC el 13 de febrero a -0.6ºC el 5 de marzo.
En efecto, existe la posibilidad de un rápido calentamiento de las aguas superficiales en el Pacífico ecuatorial central de la forma como ha ocurrido junto a la costa norte de Perú, configurándose el evento El Niño. Sin embargo, a diferencia de la información empírica, la mayoría de los modelos de pronóstico indican que durante el próximo invierno todavía persistirá condiciones de TSM típicas de un evento La Niña de intensidad entre leve y moderada, información que debe ser tomada con cautela, ya que los modelos tienden a mostrar un bajo nivel de acierto en condiciones poco habituales como las observadas en este evento.
Fuente: Patricio Aceituno, Investigador Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile
El evento La Niña, que comenzó a desarrollarse durante el otoño del año 2007, alcanzó su máxima intensidad durante enero y principio de febrero de 2008, con anomalías negativas de la temperatura superficial del mar (TSM) y con un significativo déficit de precipitación.
Sin embargo, la evolución del evento está mostrando rasgos poco frecuentes: "Ha ocurrido una transición relativamente rápida entre una condición anormalmente fría, que persistió hasta noviembre pasado, a una condición anormalmente cálida, a partir de febrero de este año, lo que ha condicionado el desarrollo de lluvias intensas y aluviones en la costa norte de Perú, configurando un cuadro local típico de un evento El Niño".
Durante esta transición, las aguas superficiales permanecieron anormalmente frías y los vientos alisios anormalmente intensos en el Pacífico ecuatorial central, lo que es típico de un evento La Niña. Sin embargo, desde mediados de febrero la anomalía térmica negativa en la TSM se está debilitando, particularmente en la región Niño 3, donde evolucionó de -1.6ºC el 13 de febrero a -0.6ºC el 5 de marzo.
En efecto, existe la posibilidad de un rápido calentamiento de las aguas superficiales en el Pacífico ecuatorial central de la forma como ha ocurrido junto a la costa norte de Perú, configurándose el evento El Niño. Sin embargo, a diferencia de la información empírica, la mayoría de los modelos de pronóstico indican que durante el próximo invierno todavía persistirá condiciones de TSM típicas de un evento La Niña de intensidad entre leve y moderada, información que debe ser tomada con cautela, ya que los modelos tienden a mostrar un bajo nivel de acierto en condiciones poco habituales como las observadas en este evento.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada