Por Pedro Cayuqueo (Fuente: http://www.tribunadelbiobio.cl/one_news.asp?IDNews=1497&NewsEditions=32 )
"Todo pasó muy rápido, el río llegó hasta nuestra casa y se llenó todo de agua... tratamos de salir en un bote, pero mis niñas se cayeron... yo no pude hacer nada por mis hijas, el agua se las llevó". El testimonio -entre lágrimas- de Jacqueline Vita resume todo el dolor de una de las miles de familias afectadas por el temporal de lluvia que azotó gran parte del territorio mapuche en los últimos días (VIII, IX y X regiones de Chile). Su vivienda, ubicada en un sector rural de la comuna de Nacimiento, VIII región, resultó la madrugada de ayer jueves completamente inundada por la repentina crecida del río Bio-Bio, llevándose consigo sus aguas no solo gran parte de sus siembras, animales y enseres domésticos, sino también la vida de sus hijas Camila y Marcia del Rosario Provoste Vita, ambas mellizas de tan sólo 11 años de edad.Las hijas de Jacqueline no fueron las únicas víctimas fatales de una jornada marcada por la tragedia. El paso del sistema frontal que azotó la región en los últimos días dejó tan solo en la VIII región -decretada "zona de catástrofe" por el Gobierno la noche del martes- 22 personas muertas, además de 16.762 personas damnificadas y 3.099 albergadas, según el último reporte de la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI). Se trató -tal como han señalado las autoridades- de un fenómeno climático sin precedentes en las últimas décadas en la zona. Sin embargo, no son pocos quienes comienzan a apuntar -además del clima- a las centrales hidroeléctricas Pangue y Ralco, emplazadas por Endesa-España en la zona cordillerana, como responsables no menores del grave desborde del río Bio-Bio y el posterior desastre.
"Ellos nunca avisan que van a soltar el agua... no les interesa abrir la represa y que toda la gente pierda sus casas, sus familiares", reclama desconsolada la madre de las mellizas fallecidas en Nacimiento. Ella es una de las personas que no duda en culpar a Endesa-España de la tragedia que hoy enluta a familias de comunas como Alto Bio-Bio, Santa Bárbara, Los Angeles, Yumbel, Laja y las más afectadas, Hualqui, Chiguayante, San Pedro de la Paz y el Gran Concepción. No es la única que piensa de esa manera. La dirigenta vecinal de Hualqui, Liliana Díaz Vargas, calificó la inundación de importantes sectores poblacionales de su comuna como la “crónica de una muerte anunciada". "En la inundación pasada dijimos que Pangue nos inundaría y Ralco nos ahogaría, y parece que nos salió verdad, porque ahora todas las casas quedaron con agua y mucha”, señala enfática. La dirigenta sabe de lo que habla. Ha vivido en carne propia el problema desde que Pangue comenzó a evacuar de emergencia sus aguas cada invierno, esto en la década pasada.
Otro que conoce de cerca el problema es Renato Galán Oróstica, alcalde de Hualqui, quien denunció por enésima vez la coincidencia entre la apertura de las cuatro compuertas de la represa Pangue “y la subsiguiente inundación que nos obliga a habilitar albergues en la comuna”. Hace un par de años, el edil entabló a nombre del municipio, una inédita demanda por daño ambiental contra Endesa. Dos años después de interpuesta la acción legal, el magistrado Camilo Alvarez Ordenes determinó darle la razón al alcalde y decretó en primera instancia que Pangue (propiedad de Endesa), debía construir un pretil o muro de contención de desbordes, de mil metros de largo, para proteger las poblaciones de Hualqui de las continuas inundaciones, sanción que demandaría para la empresa española un desembolso de 770 millones de pesos, según cálculos de un estudio de ingeniería previo.
Sin embargo, todo volvería a fojas cero el pasado 22 de marzo de 2006. Frente a la resolución del magistrado, los abogados de Endesa apelaron ante la justicia y la Corte de Apelaciones de Concepción decidió finalmente revocar la sentencia considerando que no había "pruebas fehacientes que demostrasen que las inundaciones de 2001, 2002 y 2003, que afectaron a las poblaciones 18 de Septiembre, Nueva Hualqui y República de Hualqui", hubieran sido provocadas por la apertura de las compuertas de la represa. La resolución estableció además, de manera inaudita para el edil, que Pangue "no alteró" el medioambiente del Bío-Bío, porque las inundaciones registradas en las poblaciones ocurrían desde antes del funcionamiento de la polémica central hidroeléctrica. Por tanto, las inundaciones se debían a una situación "fortuita", producto de las fuertes lluvias y no por responsabilidad de la empresa española.
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